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62 oraciones y frases con renacentista

Las oraciones con renacentista que te presentamos a continuación te ayudarán a entender cómo debes usar renacentista en una frase. Se trata de ejemplos con renacentista gramaticalmente correctos que fueron redactados por expertos. Para saber cómo usar renacentista en una frase, lee los ejemplos que te sugerimos e intenta crear una oración.
  • A edifi cios góticos se sobrepusieron elementos decorativos del repertorio renacentista italiano (grutescos, medallones, etc.), concentrados en las fachadas, con gran profusión y en una labor minuciosa de la piedra que recuerda el trabajo de los orfebres y plateros (de ahí el término de plateresco ).

  • A ello se añade la planta de cruz griega con la grandiosa cúpula sobre el crucero, de tradición renacentista.

  • Alberti encerró el edificio preexistente con una estructura exterior de estilo renacentista, cuyos lados mayores estaban constituidos por series de hornacinas coronadas por arcos de medio punto y con sarcófagos en su interior.

  • Aunque la arquitectura barroca mantuvo gran parte de los elementos del vocabulario clásico, su concepción del edificio era completamente distinta: Se tendió a modelar el muro mediante curvas, avances y retrocesos, que sugieren tensión y movimiento, frente al orden y la proporción del edificio renacentista, que transmitía serenidad y equilibrio estático.

  • Combina en planta las dos formas geométricas predilectas del clasicismo renacentista: el cuadrado con un círculo inscrito.

  • De hecho, Cano parece haberse inspirado en una estampa de Durero, pintor renacentista alemán.

  • Desde un punto de vista formal se puede considerar una obra a caballo entre el Gótico final y el nuevo lenguaje renacentista.

  • Durante el siglo, mientras el Gótico pervivía en el resto de Europa, los artistas italianos emprendieron en solitario su nueva andadura renacentista.

  • El auge del Imperio en el siglo La pintura La pintura renacentista española careció en general de la calidad y originalidad de la arquitectura o la escultura.

  • El Cubismo, por tanto, supuso una verdadera revolución del lenguaje formal de la pintura y la ruptura con la tradicional concepción renacentista: el cuadro se convertía en objeto autónomo, libre de la servidumbre de imitar fielmente la apariencia de la realidad.

  • El grupo en primer plano se organiza en una composición piramidal típicamente renacentista, que denota equilibrio y serenidad.

  • El marco arquitectónico, plenamente renacentista, obedece a las reglas de la perspectiva lineal con punto de fuga en la cabeza de la Virgen, como principal centro de interés.

  • El nominalismo ockhamiano supuso un nuevo enfoque para la ciencia, que tuvo su in fl uencia en la revolución cientí fi ca renacentista.

  • El palacio de Carlos I en la Alhambra, de Pedro Machuca, es una buena muestra –véase imagen siguiente–. En escultura la evolución fue semejante a la de la arquitectura: a partir de un acusado goticismo inicial se fue incorporando poco a poco la in fl uencia renacentista italiana.

  • El pensador renacentista toma una nueva conciencia de sí mismo como centro del universo y, por lo tanto, su visión de mundo es antropocéntrica.

  • El sepulcro monumental fue otra aportación importante del Gótico, que refleja el individualismo creciente de la época y el afán de inmortalidad de quien lo encargaba, en un anticipo de la nueva mentalidad renacentista de la fama.

  • El tema de David se convirtió, en la Florencia renacentista, en símbolo del patriotismo y la lucha por la libertad.

  • El Templo, de planta central y estructura renacentista, cierra una perspectiva de gran profundidad, acentuada por las losas del suelo y los escalones.

  • En cambio el retablo del altar mayor del monasterio de Poblet (imagen derecha), iniciado después que el anterior, pero realizado simultáneamente, está ejecutado en un lenguaje ya plenamente renacentista, tanto en el tratamiento de las imágenes como en la arquitectura que las enmarca, con pilastras de órdenes clásicos, hornacinas con bóvedas aveneradas, y decoración de grutescos.

  • En conclusión, si el arte renacentista se había dirigido a la razón buscando la admiración intelectual, el barroco, en cambio, se dirigía a los sentidos buscando el impacto emocional.

  • En contraste con la confusión reinante en la fi losofía, la ciencia renacentista avanzaba con gran seguridad.

  • En la época renacentista, Nicolás de Cusa la defendió como la única teología posible, debido a la limitación de la razón humana.

  • Es evidente que en el Suprematismo lo que se valoraba era la reflexión sobre el propio arte, no la habilidad del artista ni la dificultad de ejecución de la obra (prejuicios de origen renacentista, que aún perviven).

  • Esta es una de las diferencias entre la pintura flamenca y la renacentista italiana contemporánea: mientras los flamencos llegaron a la perspectiva de forma empírica, los italianos formularon un sistema científico de representación espacial.

  • Este espíritu científico y teórico diferenciaba a la pintura renacentista italiana de la contemporánea pintura flamenca.

  • Esto explica la pervivencia de la influencia bizantina y la tardía penetración del nuevo lenguaje renacentista.

  • Finalmente, surgió en Italia el arte renacentista, cuyo modelo fue el arte clásico.

  • Formado en la tradición del Gótico, fue, sin embargo, uno de los primeros escultores que introdujo la estética renacentista en España e ilustra con sus trabajos el proceso evolutivo de la escultura española del primer tercio de siglo.

  • Formalmente, expresa la fuerza de la juventud con una actitud serena, propia del soldado cristiano, mediante un tratamiento renacentista: clásico y equilibrado, sin caer en la rigidez a pesar de su posición estática.

  • Frente a la quietud renacentista, el Barroco representa el movimiento en pleno proceso de la acción.

  • La arquitectura barroca española siguió una evolución inversa a la de la arquitectura renacentista: se partió de la sobriedad decorativa de in fl uencia escurialense, para acabar en un exceso ornamental en las obras de fi nales del siglo.

  • La pintura analizada es conocida como «La Escuela de Atenas» y se considera una de las obras más importantes del clasicismo renacentista.

  • La decoración plateresca es un ejemplo ilustrativo de la continuidad que se dio en España entre el arte gótico y el renacentista, sin ruptura ni oposición entre dos concepciones arquitectónicas tan distintas.

  • La equilibrada composición triangular y la actitud serena de la Virgen están más cerca de la estética renacentista que de la barroca.

  • La escolástica en el Renacimiento La escolástica se adaptó a los nuevos tiempos, bien aplicando su metodología a nuevos problemas morales y jurídicos que se planteaban en el contexto histórico renacentista, bien reconsiderando temas metafísicos que el nominalismo bajomedieval había devaluado.

  • La escolástica renacentista se apoyó en la medieval, pero con un espíritu innovador.

  • La escultura renacentista, la de Miguel Ángel, con su interés por la figura humana.

  • La estética renacentista se introdujo en la pintura española por las mismas vías que señalábamos para la escultura: importaciones de Italia, presencia en España de pintores italianos y viajes a Italia de pintores españoles.

  • La idea cristiana de trascendencia, unida a la de infinitud, enriqueció al mundo occidental con el concepto de lo sublime, presente en el arte renacentista.

  • La iglesia es de planta de cruz griega inscrita en un cuadrado, según el ideal renacentista de planta central, pero se alarga a sus pies con un vestíbulo o anteiglesia, ya que el mismo año que se iniciaba la construcción del monasterio de El Escorial concluía el Concilio de Trento, que recomendaba el retorno a la planta de cruz latina.

  • La literatura La literatura renacentista española nos ofrece un amplio muestrario de autores y obras de gran calidad.

  • La Villa Saboya, una casa de campo en Poissy (cerca de París) encargada por Madame Savoye y su hijo, es una obra maestra que funde la técnica y el lenguaje de la arquitectura moderna con el espíritu clásico de la villa renacentista.

  • Las figuras infantiles son un añadido de época renacentista.

  • Las figuras se disponen en un esquema compositivo piramidal, que por su carácter centrípeto plasma el ideal renacentista de equilibrio y serenidad.

  • Las realidades sobrenaturales, como la Revelación divina y los milagros, comenzaron a considerarse super fl uos porque, con el humanismo renacentista, el ser humano se juzgaba autosu fi ciente.

  • Los dos máximos exponentes de la arquitectura renacentista del Quattrocento fueron Filippo Brunelleschi, su auténtico iniciador, y Leon Battista Alberti, que desarrolló además una importante labor teórica.

  • Mientras el hombre medieval no se podía concebir sino inserto en una comunidad —civil y eclesial—, el renacentista exaltó los valores individuales y su propia realización.

  • Para el pensador renacentista, la grandeza del ser humano deriva de su superioridad sobre otras especies, así como de su capacidad de perfeccionarse.

  • Por su destacado papel en los más diversos campos de la ciencia, el arte y el conocimiento en general, ha pasado a la posteridad como el modelo de hombre renacentista por excelencia.

  • Se buscaba el impacto visual y para ello se recurrió con frecuencia al exceso decorativo, que a veces llega a ocultar la estructura arquitectónica, frente a la sencillez de líneas del edificio renacentista, que facilita la percepción de su estructura.

  • Se incorporó tarde y en el siglo, mientras el resto de Europa desarrollaba aún la evolución final del estilo, fue abandonado por la irrupción del arte renacentista.

  • Selecciona una obra y explica cómo refleja los rasgos fundamentales del pensamiento renacentista.

  • Señala a través de ellas las diferencias entre la escultura renacentista y la barroca.

  • Si en la pintura renacentista las figuras se distribuían en planos diferenciados y paralelos a la superficie del marco, recurriendo a la perspectiva artificial con sus líneas de fuga para crear la sensación de profundidad, en la pintura barroca se prefirió disponer las figuras no en planos, sino en zonas que se extienden de forma continua hacia el fondo.

  • Sin embargo, a partir de Ockham y del humanismo renacentista, el punto de partida ya no era la realidad misma, sino nuestras propias ideas.

  • Sin embargo, si se compara el proceso español con el italiano, llaman la atención dos diferencias: en España la adopción del arte renacentista no se planteó en contraposición al Gótico; y el Renacimiento español no surgió de una reflexión sobre la Antigüedad, sino de la inspiración directa en las realizaciones italianas contemporáneas.

  • Su cronología varía de unas zonas a otras, ya que depende del proceso de reconquista militar cristiana de cada territorio, pero en conjunto abarca desde finales del siglo XII hasta el siglo XVI, conviviendo sucesivamente con el arte románico, el gótico e, incluso, el renacentista.

  • Sus rasgos esenciales constituyen el modelo de palacio renacentista florentino: Planta cuadrada.

  • Sus rasgos esenciales son: Construcción de edificios estructuralmente góticos a los que se sobreponen elementos decorativos del repertorio renacentista italiano, como grutescos, medallones o columnas abalaustradas.

  • Tanto por el tema representado (arrebato místico de una santa recientemente elevada a los altares) como por el tratamiento que recibe (efectismo teatral, expresividad, agitación), el «Éxtasis de Santa Teresa» es una manifestación inequívoca del arte barroco, cuyo carácter propagandístico está en este caso al servicio de los valores ideológicos de una Iglesia que pretende reafirmar su autoridad y su doctrina en una época conflictiva de incertidumbre general y crisis religiosa, que contrasta con el optimismo renacentista.

  • Todo el conjunto se rige por un armonioso sistema de proporciones, basado en el módulo del cuadrado, que oculta la estructura gótica del edificio bajo un nuevo aspecto renacentista.

  • Un creciente interés por las proporciones y la estructura arquitectónica, que supuso la sustitución definitiva de la concepción gótica del edificio por la renacentista, aunque a menudo con rasgos propios ya del manierismo italiano contemporáneo.