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13 oraciones y frases con privilegio

Las oraciones con privilegio que te presentamos a continuación te ayudarán a entender cómo debes usar privilegio en una frase. Se trata de ejemplos con privilegio gramaticalmente correctos que fueron redactados por expertos. Para saber cómo usar privilegio en una frase, lee los ejemplos que te sugerimos e intenta crear una oración.
  • «El principio regulador —escribió en El sometimiento de la mujer — de las actuales relaciones entre los dos sexos —la subordinación legal del uno al otro— es intrínsecamente erróneo […] y debiera ser sustituido por un principio de perfecta igualdad que no admitiera poder ni privilegio para unos ni incapacidad para otros».

  • A partir del siglo xii, y de forma progresiva, los monarcas empezaron a otorgar a los bene fi ciarios de estas donaciones el privilegio de la inmunidad, es decir, la garantía de que en esos territorios no intervendrían los agentes del rey.

  • Además, los soldados reclutados, al término de su servicio militar, podían obtener el privilegio de la ciudadanía romana y recibir lotes de tierras.

  • El derecho de ciudadanía romana constituía un privilegio respecto al estatus social y al acceso a la propiedad y a los cargos de gobierno.

  • El estado de bienestar es un privilegio que no se da en todo el mundo.

  • El sexo Ser varón o mujer es un elemento fundamental de la persona, pero no da ningún privilegio o capacidad de dominio de unas personas sobre las otras.

  • En la democracia, el derecho al voto está garantizado como un privilegio de nacimiento y nadie puede ser excluido por razones de raza, etnia, clase o género.

  • En la Roma imperial, en cambio, las niñas solían ir con los niños a la escuela elemental (hasta los doce años) o recibían instrucción a través de algún pedagogo privado; pero a partir de la escuela secundaria la educación era un privilegio exclusivamente masculino.

  • La categoría de ciudadanos romanos la integraban no solo los descendientes de los antiguos patricios y plebeyos de la ciudad de Roma, sino también los individuos (y sus descendientes) de cualquier territorio del Imperio que hubieran obtenido el privilegio de la ciudadanía romana.

  • Los súbditos de las dos monarquías, en declarando sus mercaderías, pagarán los mismos derechos que pagarían si fuesen de naturales; y esta misma igualdad se observará en cuanto a la libertad de la importación y exportación, sin que deban pagarse de una y otra parte más derechos que los que se perciban de los propios súbditos del soberano, ni ser materias de contrabando para unos las que no lo fuesen para los otros; [...] bien entendido que ninguna otra potencia extranjera gozará en España ni en Francia privilegio alguno más ventajoso que el de las dos naciones [...].

  • No podrán ser fundamento de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas ni las creencias religiosas.

  • Por otra parte, adquirió una creciente importancia el público, que a través de las exposiciones en los Salones oficiales y orientado por los críticos de arte, podía acceder a la contemplación de las creaciones recientes sin necesidad de poseerlas, algo que había sido tradicionalmente un privilegio exclusivo de unos pocos o una posibilidad limitada solo a las obras destinadas a lugares públicos, como las expuestas en iglesias o espacios urbanos.

  • Si hasta entonces la cultura había sido privilegio y monopolio del clero, y las grandes autoridades del pensamiento y la cultura habían sido también religiosas, con el Renacimiento la Iglesia perdió autoridad ideológica en favor de los filósofos y pensadores antiguos; una reflexión filosófica de Platón valía más que el argumento moral del Papa, por ejemplo.