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15 oraciones y frases con placeres

Las oraciones con placeres que te presentamos a continuación te ayudarán a entender cómo debes usar placeres en una frase. Se trata de ejemplos con placeres gramaticalmente correctos que fueron redactados por expertos. Para saber cómo usar placeres en una frase, lee los ejemplos que te sugerimos e intenta crear una oración.
  • Aceptó, a diferencia de aquel, que entre los placeres existía una diferencia cualitativa, no meramente cuantitativa.

  • Ambas formas de belleza, de amor y de vida son dignas, y nada tienen que ver con el mero deseo de placeres sensuales.

  • Así, Mill a fi rma que es perfectamente compatible con el principio de utilidad reconocer el hecho de que algunos placeres son más deseables y valiosos que otros; eso, sin tener que acudir a un valor o norma distinta del placer.

  • Aunque Epicuro, según parece, consideró que los placeres intelectuales eran superiores a los sensibles, sus discípulos terminaron por identi fi car la felicidad solo con estos últimos.

  • Concluyó que, cuando actúa, cada hombre debe efectuar un cálculo de felicidad para medir y ponderar los placeres en juego, en función de su intensidad, fecundidad, pureza, etcétera.

  • De este modo, el ser humano puede llevar una vida enteramente racional, es decir, según los placeres de la inteligencia.

  • De hecho, defendió que lo más útil para el ser humano consiste en elegir los placeres que mejor se adecuan a su naturaleza racional y social.

  • El pensador ateniense sostenía que todos los hombres desean las cosas buenas y la felicidad, pero con frecuencia sucede que no saben distinguir los bienes verdaderos de los bienes aparentes; muchas veces desconocen en qué consiste el bien y confunden el objeto de la verdadera felicidad con realidades imperfectas, como los placeres sensibles, las riquezas o los honores.

  • En el caso del ser humano, existen diversos bienes que ejercen un atractivo sobre él; por ejemplo: los placeres del cuerpo, que someten al hombre a lo sensible; las riquezas, que son solo medios, pero no fi nes, etcétera.

  • En la tabla central, conocida como el Jardín de las Delicias, se despliega una multitud de figuras desnudas y formas insólitas que parecen una exaltación del amor libre y los placeres carnales, simbolizados en las fresas y los madroños que todos comen, buscan o se pasan.

  • Esta es, sin duda, una tarea ardua; pero a fi rma que, si la felicidad estuviera en los placeres del cuerpo, exclamaríamos: «Felices los bueyes cuando hallan hierbas amargas».

  • Esto no significa que propusiera como norma de conducta el gozo irresponsable de los placeres.

  • Las reacciones ante la muerte fueron diversas y contradictorias, desde los que adoptaban actitudes ascéticas, hasta los que se entregaban a todo tipo de excesos y placeres en un afán frenético de disfrutar de la brevedad de la vida.

  • Mill piensa que este no puede medirse de una forma cuantitativa, porque, en realidad, los placeres son cualitativamente muy distintos entre sí: es preferible, por ejemplo, una tristeza noble a una satisfacción derivada de la acción de hurtar.

  • Todo va bien mientras la razón gobierna al hombre, pero cuando el deseo de placeres se desboca, la razón pierde el control, se quiebra la unidad del alma y esta queda sujeta al mundo sensible.