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29 oraciones y frases con obreros

Las oraciones con obreros que te presentamos a continuación te ayudarán a entender cómo debes usar obreros en una frase. Se trata de ejemplos con obreros gramaticalmente correctos que fueron redactados por expertos. Para saber cómo usar obreros en una frase, lee los ejemplos que te sugerimos e intenta crear una oración.
  • Asesinatos de prelados, ex gobernadores, agentes de autoridad, patronos, capataces y obreros; [...] rastreras intrigas políticas tomando por pretexto la tragedia de Marruecos, incertidumbre ante este gravísimo problema nacional, indisciplina social, que hace el trabajo ineficaz y nulo; precaria y ruinosa la producción agrícola e industrial; impune propaganda comunista, impiedad e incultura, justicia influida por la política, descarada propaganda separatista, pasiones tendenciosas alrededor del problema de las responsabilidades [...].

  • Caballos y obreros, como símbolos de fuerzas abstractas, se agitan en un movimiento desbocado sobre un fondo de edificios en construcción.

  • De este modo se asesinó a numerosos sindicalistas y activistas obreros con el pretexto legal de que habían pretendido huir tras ser detenidos.

  • De la construcción de la red viaria se encargaban las legiones, que poseían sus propios equipos de arquitectos, ingenieros, obreros, herreros y carpinteros; de este modo las legiones también estaban ocupadas en tiempos de paz.

  • El capital es la obra en la que Marx critica la sociedad liberal de su época y describe cómo los obreros del siglo xix estaban sometidos a una explotación deshumanizadora.

  • El hombre masa no se identi fi ca con la clase obrera, puesto que entre los obreros pueden existir hombres excelentes, muy capaces de exigirse y mejorar.

  • El Papa denuncia los abusos contra los obreros, establece la doctrina del salario justo y condena la solución propuesta por el marxismo como contraria a la libertad humana.

  • En cuanto a los beneficios sociales, no hay que ponderar lo que supone que tengan ocupación todos los obreros agrícolas de esas provincias y puedan llevar una vida modesta, pero que cubra sus necesidades y les permita ser verdaderamente libres.

  • En España los grupos socioeconómicos que propugnaban un proteccionismo de elevados aranceles eran, en primer lugar, los fabricantes de algodón catalanes, que consiguieron atraerse también a los obreros –temerosos de que la competencia extranjera arruinara a las industrias españolas que les daban trabajo–; en segundo lugar, los productores cerealistas castellanos, que así se aseguraban la venta de sus cosechas de trigo a cualquier precio; y en tercer lugar, desde fi nales de siglo, los industriales siderúrgicos vascos .

  • Estas cifras son la explicación de la duración media de vida de los obreros campesinos.

  • Esto desencadenó una huelga general en Bilbao, donde las condiciones laborales eran especialmente duras (jornadas de trece horas, bajos salarios, obligación de albergarse en los barracones de la empresa durante la semana, truck system ), y supuso una importante victoria para los obreros: jornada promedio de diez horas, libertad para residir o no en los barracones y supresión del truck system .

  • Estos círculos fueron los precedentes de los sindicatos católicos, aunque en realidad eran más bien casinos populares, que contaban con el apoyo de los patronos y cuyo objetivo principal era apartar a los obreros de la taberna.

  • La agitación social y los efectos de la revolución rusa Durante la Primera Guerra Mundial, la necesidad de satisfacer la demanda exterior exigía mantener una producción ininterrumpida evitando las huelgas, lo que predispuso a los patronos más a la negociación con los obreros que al enfrentamiento.

  • La descon fi anza y el boicot de terratenientes y capitalistas, por un lado, y la radicalización y con fl ictividad social de campesinos y obreros, por otro, se reforzaron mutuamente y generaron un clima de incertidumbre poco propicio para el desarrollo de la economía .

  • La fricción entre anarquistas y marxistas se debía a dos diferencias fundamentales: una de objetivos, ya que los anarquistas pretendían la abolición del Estado, y los marxistas su conquista por parte de los trabajadores; y otra de estrategia, pues los anarquistas, al contrario que los marxistas, rechazaban la creación de partidos obreros y la participación en el sistema político (elecciones, gobiernos, etc.), al que despreciaban por burgués.

  • La Internacional Comunista imponía una estricta serie de condiciones para poder adherirse a ella, como una organización disciplinada del partido, el rechazo del socialismo reformista y parlamentario, o la subordinación de los partidos obreros de cada país a los intereses prioritarios de la Revolución rusa, para permitir su consolidación como primera potencia del proletariado.

  • La necesidad de diferenciar la ciudad por zonas según su función (fabril, residencial) y composición social (barrios obreros, áreas burguesas) exigía modificaciones importantes en la estructura urbana.

  • La patronal catalana, por su parte, respondió con igual dureza: frente a la huelga obrera, el lock-out o cierre temporal de la empresa por decisión del dueño; y frente a la acción directa o «terrorismo rojo», el «terrorismo blanco» o contratación de pistoleros y bandas armadas para asesinar a dirigentes obreros y sindicales .

  • La población, la agricultura y la industria Un sector con dificultades: la siderurgia En cuanto al sector lanero, que era el más importante de la industria textil del Antiguo Régimen porque aprovechaba la materia prima local, a lo largo del siglo xix pasó a un segundo plano, relegado por la industria algodonera, y se desplazó de los centros tradicionales en las zonas ganaderas de Castilla y León (Béjar, Segovia, Ávila, Palencia), para concentrarse en industrias modernas en las ciudades de Sabadell y Tarrasa, cuya proximidad a Barcelona les confería indudables ventajas: a El fácil intercambio de obreros, ingenieros y empresarios con las fábricas algodoneras de la región.

  • Las colectivizaciones de empresas privadas, que quedaban bajo la dirección de comités obreros, fue una práctica habitual en Cataluña y Levante, donde el movimiento anarquista impulsaba a hacer la revolución al mismo tiempo que la guerra .

  • Llamamos oficios de obreros a todos aquellos que alteran las disposiciones del cuerpo, así como los trabajos retribuidos que privan a la mente de todo ocio y elevación.

  • Los anarquistas rechazaban toda acción política por vía parlamentaria, pero además, dentro de sus fi las, empezó a ganar adeptos, tanto entre los campesinos como entre los obreros, la táctica propuesta por Kropotkin, partidario de la violencia terrorista o « propaganda por el hecho» .

  • Los obreros consiguieron ocupar por las armas toda Asturias y proclamaron la Revolución Socialista de los Consejos Obreros .

  • Los sindicatos y organizaciones obreras reclamaron la entrega de armas para defender la República, pero Casares Quiroga –presidente del gobierno en el momento de la rebelión– se negó a ello porque eso signi fi caba traspasar de hecho el poder del Estado a los dirigentes sindicales y a los responsables de los partidos obreros.

  • Pero en la década de los ochenta, tras vivir en una región minera, conoció de cerca la dureza del trabajo y condiciones de vida de los obreros.

  • Por una parte, Marx denunció, con razón, la situación de los obreros de su tiempo, que estaba relacionada con el trabajo que realizaban.

  • Socialización de la administración y la gestión a través de unos trabajadores intermedios entre los administradores-propietarios de la empresa y los obreros: los supervisores especialistas.

  • Sus primeras pinturas manifiestan su interés por la vida cotidiana de las gentes humildes, campesinos u obreros (él fue predicador en un pueblo de mineros), en ambientes sombríos y de extrema pobreza.

  • Un sindicalismo estatal: los sindicatos verticales Para controlar el aparato productivo del país, se estableció una organización sindical – fi scalizada por el Estado a través del Movimiento Nacional –, en la que se encuadró de forma obligatoria a empresarios, técnicos y obreros, agrupados por ramas o sectores de producción: sindicato del metal, de la construcción, de banca, etc. La denominación de sindicatos verticales deriva precisamente de este criterio de agrupación por ramas, que integraba en un mismo sindicato al patrón y al obrero de un mismo sector productivo.