Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para garantizar una buena experiencia de usuario. Más info

  • Español ES

22 oraciones y frases con marruecos

Las oraciones con marruecos que te presentamos a continuación te ayudarán a entender cómo debes usar marruecos en una frase. Se trata de ejemplos con marruecos gramaticalmente correctos que fueron redactados por expertos. Para saber cómo usar marruecos en una frase, lee los ejemplos que te sugerimos e intenta crear una oración.
  • Asesinatos de prelados, ex gobernadores, agentes de autoridad, patronos, capataces y obreros; [...] rastreras intrigas políticas tomando por pretexto la tragedia de Marruecos, incertidumbre ante este gravísimo problema nacional, indisciplina social, que hace el trabajo ineficaz y nulo; precaria y ruinosa la producción agrícola e industrial; impune propaganda comunista, impiedad e incultura, justicia influida por la política, descarada propaganda separatista, pasiones tendenciosas alrededor del problema de las responsabilidades [...].

  • El destituido Boabdil recibió el señorío de las Alpujarras, pero, pasado un tiempo, optó por emigrar a Marruecos con todos sus familiares, como muchos otros granadinos.

  • El final de la guerra de Marruecos Tras el desastre de Annual, el problema marroquí se había convertido en uno de los asuntos de Estado más espinosos.

  • El hostigamiento a los mudéjares Las capitulaciones establecidas al fi nal de la guerra de Granada eran muy tolerantes con los vencidos: se les facilitaría, a quienes así lo desearan, la venta de sus haciendas y la emigración a Marruecos con sus bienes muebles; y a los que optasen por quedarse se les respetaría su libertad personal, costumbres y religión.

  • El propio dictador se había pronunciado desde hacía tiempo en contra de continuar las operaciones en Marruecos.

  • Entre otros, Franco fue cesado como jefe del Estado Mayor y trasladado a Canarias, y Mola fue trasladado de Marruecos a Pamplona.

  • Es un problema el de Marruecos, que nosotros no podemos dignamente abandonar; esto sería una insensatez, y yo espero que el buen sentido se impondrá en todos, y los que se declaran enemigos de la intervención militar, comprenderán, que con su conducta más bien perjudican que favorecen a la nación.

  • España está obligada a afirmar por todos los medios su soberanía en Marruecos [...].

  • España tiene un compromiso sagrado que cumplir en Marruecos: el de que cese para siempre ese estado de barbarie en que vive el pueblo marroquí, y que cese también para siempre la amenaza que para nosotros representa el tener la plaza de Melilla rodeada de tan fieros vecinos, siempre dispuestos a echar mano a los fusiles contra nuestras tropas.

  • La burguesía catalana y la cuestión de Marruecos He aquí las interesantes declaraciones que don Luis Muntadas nos ha hecho y que reflejan la opinión dominante en la importante entidad que representa.

  • La obra civilizadora en Marruecos se impone; si no lo hacemos nosotros, otra nación europea nos echará de allí; ¡y qué vergüenza entonces ver que otros hacen lo que a nosotros nos correspondía! [...] –¿Podría decirnos su opinión sobre la acción mercantil que España ha de seguir en Marruecos?

  • La parte del Protectorado español, en el norte de Marruecos, comprendía una zona mucho más pequeña y pobre que la del Protectorado francés, y presentaba más inconvenientes que ventajas: a Era un territorio muy montañoso (cadena del Rif), con vías de comunicación escasas y difíciles.

  • Las ayudas a los sublevados Alemania, Italia y Portugal, países que mantenían regímenes fascistas o similares, apoyaron de forma directa a los militares sublevados y la ayuda de los dos primeros fue determinante para el desarrollo de la guerra desde el mismo comienzo del alzamiento militar, pues efectuaron el traslado de tropas desde Marruecos a la Península.

  • Las protestas también afectaron a Yemen, Baréin, Jordania, Argelia y Marruecos.

  • Las revoluciones no contemporáneas La Edad Media Balsas de teñido en Fes, en Marruecos.

  • Marruecos reclamó a España, entre otros, los territorios de Ifni y el Sahara español.

  • Marruecos se convirtió así en el nuevo objetivo colonial de España, lo que exigía llegar a acuerdos con Francia, pues la zona pertenecía a su área de in fl uencia.

  • No obstante, en los primeros días la sublevación triunfó en el Protectorado de Marruecos, Canarias, Sevilla y parte de la Andalucía occidental, Mallorca, Galicia, Oviedo, Castilla-León, Zaragoza y Navarra; es decir, esencialmente en dos franjas : una al sur, en la Andalucía occidental, con extensión hacia Marruecos y Canarias; y otra al norte, desde Galicia hasta Navarra, pero sin la cornisa cantábrica (Asturias, Cantabria y País Vasco).

  • No obstante, si la dictadura duró algo más de seis años, se debió en gran medida a sus éxitos iniciales, principalmente el restablecimiento del orden público y la resolución del problema de Marruecos, sin subestimar tampoco la favorable coyuntura económica internacional, de la que España se bene fi ció indirec- tamente .

  • Para ello embarcó al país en una serie de intervenciones militares de escaso interés, pobres resultados y cuantiosas pérdidas económicas y humanas, como la expedición a Cochinchina, la guerra contra Marruecos, la intervención en México y la guerra del Pací fi co.

  • Se extiende principalmente en zonas próximas al mar Mediterráneo, desde Marruecos y la Península Ibérica hasta el Cáucaso, pero también aparece en otras regiones, como Chile, Australia, Sudáfrica y el oeste de E E UU.

  • Si bien el desencadenante de la insurrección fue la protesta contra el reclutamiento por la guerra de Marruecos, llama la atención, en cambio, que los ataques se dirigieron prioritariamente contra iglesias, conventos y símbolos religiosos, no contra los estable- cimientos militares o institucionales.