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22 oraciones y frases con hacienda

Las oraciones con hacienda que te presentamos a continuación te ayudarán a entender cómo debes usar hacienda en una frase. Se trata de ejemplos con hacienda gramaticalmente correctos que fueron redactados por expertos. Para saber cómo usar hacienda en una frase, lee los ejemplos que te sugerimos e intenta crear una oración.
  • A mediados de siglo se destinaba más de la mitad de las rentas ordinarias de la Hacienda Real al pago de intereses de la deuda pública; y a fi nales de siglo, todas ellas, por lo que la monarquía dependía por completo de los caudales de Indias (el quinto real y otros impuestos americanos) y de los servicios extraordinarios aprobados por las Cortes.

  • Como ya se ha estudiado, Olivares quiso resolver tan caótica situación emprendiendo reformas profundas, como el proyecto de red de erarios o la Unión de Armas, pero las di fi cultades y los imperativos de la guerra obligaron a buscar con urgencia nuevas fuentes de ingresos –algunas de ellas ya utilizadas en el siglo xvi –, que afectaron sobre todo a Castilla : alteración del valor de las monedas, creación de nuevos impuestos, exigencia de donativos a la nobleza, venta de cargos públicos, venta de títulos nobiliarios, conversión de tierras de realengo en nuevos señoríos para su venta, etc. No obstante, todos estos recursos solo sirvieron para atender las necesidades inmediatas (gastos militares, pago de intereses a los banqueros), pero no fueron su fi cientes para atajar el progresivo endeudamiento de la Hacienda Real.

  • El presupuesto es el documento en el que el Estado registra las previsiones de ingresos y de gastos de la Hacienda Pública.

  • El estado permanente de guerra exigió un esfuerzo económico y fiscal que agravó aún más las dificultades de la sociedad y de la hacienda real.

  • El negocio de estos consistía en anticipar a la Hacienda Real un importe muy inferior al que después cobraban a los contribuyentes, con lo que la gran presión fi scal que recaía sobre el pechero no repercutía en un mayor volumen de ingresos de la Hacienda Real, sino en el enriquecimiento de los arrendadores del cobro de impuestos.

  • El principal problema de la Hacienda española del siglo xix fue la insu fi ciencia de los ingresos, que no alcanzaban a cubrir los gastos del Estado.

  • En cuanto a los ingresos de la Hacienda Real eran insu fi cientes.

  • Este fracaso económico fue el resultado de varias causas combinadas: a Los enormes gastos de las guerras continuas de Carlos I y Felipe II, para mantener su hegemonía imperial, provocaron la ruina de la Hacienda Real, el endeudamiento de la Corona con la banca extranjera y el aumento de la presión fi scal –en especial sobre la población pechera de Castilla–, que arruinó a los sectores más productivos.

  • Hollada la ley fundamental; [...] corrompido el sufragio por la amenaza de soborno; dependiente la seguridad individual, no del derecho propio, sino de la irresponsable voluntad de cualquiera de las autoridades; [...] pasto la Administración y la Hacienda de la inmoralidad y del agio; tiranizada la enseñanza; muda la prensa; y solo interrumpido el universal silencio por las frecuentes noticias de las nuevas fortunas improvisadas, del nuevo negocio, [...

  • La Corona, por su endeudamiento crónico y el estado ruinoso de la hacienda, y la nobleza, por la disminución de sus rentas, se vieron obligadas a reducir el gasto en obras de arte, sobre todo en las siempre costosas construcciones arquitectónicas.

  • La Hacienda Real bajo la dinastía de los Austrias había adolecido de tres grandes inconvenientes: a Los gastos excesivos de la política exterior, por las continuas guerras que acarreaba el mantenimiento del Imperio.

  • La mayoría de sus propuestas eran simples fórmulas o arbitrios para proporcionar a la Hacienda Real nuevos ingresos y sacar a la Corona de su lamentable situación de penuria y endeudamiento.

  • La Reforma de Mon-Santillán acabó con este desorden y sentó las bases de una Hacienda moderna: se simpli fi có y racionalizó el sistema de impuestos, y se extendieron de manera general a todos los ciudadanos del país, lo que suponía aplicar el principio liberal de igualdad ante la ley.

  • Los impuestos especiales cumplen la doble función de recaudar fondos para el Estado y, a la vez, de servir de instrumento a determinadas políticas sanitarias, energéticas, etc. El organismo encargado de cobrar los impuestos es la Agencia Tributaria, que depende del Ministerio de Economía y Hacienda, aunque una parte es gestionada por las comunidades autónomas.

  • Los más destacados de estos nuevos profesionales –los ministros de Comercio y de Hacienda, y el máximo responsable de la O fi cina de Coordinación y Programación Económica–, eran miembros del Opus Dei y, por tanto, católicos militantes; sin embargo, impusieron un nuevo estilo de hacer política sin discursos ideológicos y con un interés prioritario por la e fi cacia técnica y económica.

  • Los que habían decidido hacer la travesía empezaron a vender su hacienda, fincas y casas.

  • Nada perdíamos en imitar también nosotros a la Francia, que era y es la más adelantada en las materias de Hacienda, en las cuales hace mucho tiempo que los inventos y los experimentos se hallan del todo apurados.

  • Pero las inmensas riquezas que ingresaba la Hacienda Real no eran suficientes para cubrir los enormes gastos militares que exigía el mantenimiento del imperio.

  • Por otra parte, culminó la independencia de las colonias americanas, excepto Cuba y Puerto Rico, con lo que se originó una difícil situación para la Hacienda Real .

  • Se hallará que el primero donde todo vecino, o en sus propiedades, o en las arrendadas cultiva, está decente y vive sin miseria: que en el segundo siendo más rico de producciones, por haber adquirido dos tercios de la hacienda raíz las manos muertas, y beneficiarla de su cuenta; se ha reducido a notable decadencia y despoblación.

  • Sin embargo, esta profunda reforma de la Hacienda tampoco fue capaz de acabar con la crónica insu fi ciencia de ingresos fi scales, a pesar de que todos los ciudadanos estaban obligados a contribuir, en consonancia con la nueva concepción del libe- ralismo.

  • Sus objetivos, determinados por la crítica situación que atravesaba el país –primera guerra carlista y estado ruinoso de la Hacienda–, fueron esencialmente tres: a Sanear la Hacienda, mediante la amortización parcial de la deuda pública.