Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para garantizar una buena experiencia de usuario. Más info

  • Español ES

46 oraciones y frases con espectador

Las oraciones con espectador que te presentamos a continuación te ayudarán a entender cómo debes usar espectador en una frase. Se trata de ejemplos con espectador gramaticalmente correctos que fueron redactados por expertos. Para saber cómo usar espectador en una frase, lee los ejemplos que te sugerimos e intenta crear una oración.
  • Además de su función práctica, la máscara tenía una función dramatúrgica: ocultar el rostro del actor y distorsionar su voz; de este modo se lograba que el espectador no viera ni oyera al actor, sino al personaje.

  • Al milagro asiste una comitiva de personajes toledanos, amigos y contemporáneos de El Greco, lo que supone un verdadero anacronismo: su hijo, en primer plano a la izquierda, que presenta la escena al modo del teatro clásico; el propio pintor, que mira al espectador, justo por encima de San Esteban; el párroco de la iglesia y comitente de la obra, frailes de las órdenes religiosas toledanas, caballeros de la Orden de Santiago, etc. La parte superior es un rompimiento de gloria, presidido por el tema bizantino de la Deesis: Cristo Juez, flanqueado por la Virgen y San Juan como intercesores de la humanidad.

  • Al acercarse un coche, el sonido es cada vez más agudo y, en cuanto el coche rebasa al espectador y se aleja, el sonido es cada vez más grave.

  • Al margen de otras lecturas que se pudieran hacer de esta obra, lo interesante de este y otros «readymade» es su planteamiento nuevo y radical sobre el concepto del arte: para crear una obra de arte ya no era necesario ni siquiera producirla, bastaba con la voluntad del artista para convertir en arte incluso un urinario prefabricado; al mismo tiempo, el arte se ponía al alcance de todos y desaparecía la actitud pasiva del espectador hacia la obra acabada, pues cualquiera podía transformar o completar una obra ya existente por medio de una nueva mirada o una diferente utilización.

  • Algunos de los personajes dirigen su mirada al espectador, como en «Los borrachos» o en «Las Meninas», en una puesta en escena típicamente barroca.

  • Así mismo, la transmisión de conocimientos es muy visual (buenas fotografías, gráficos vistosos...) y va acompañada de ejemplos que se pueden representar; igualmente, se cuida mucho el vocabulario y siempre que se puede se conecta el fenómeno analizado con la realidad más cercana al lector o espectador.

  • Basta con que alguien, autor o espectador, así lo decida.

  • Como arte propagandístico, empleaba a menudo recursos de gran teatralidad, encaminados a provocar la admiración del espectador y a cautivarlo emocionalmente.

  • Con recursos de gran fuerza expresiva y dramática (composición abigarrada y muy próxima al espectador, intensa agitación, grandes contrastes lumínicos, pinceladas rápidas en grandes manchas sin apenas dibujo), Goya nos muestra el ensañamiento de unos y otros sin escatimar detalles.

  • Dado que el arte barroco se dirigía a los sentimientos del espectador para captarle, es lógico que se diera primacía al elemento sensitivo de la pintura (el color), sobre el intelectual (el dibujo).

  • Dentro de la escultura española del siglo xvii se pueden distinguir dos grandes escuelas: a La escuela castellana acentuaba los rasgos expresivos y dramáticos de las imágenes para despertar la compasión del espectador .

  • Desarrolló con frecuencia temas como la Piedad o la Virgen y el Niño, que inspiraban en el espectador un sentimiento piadoso.

  • Efectos de la luz Debido a los acusados entrantes y salientes del conjunto, la luz incidente produce fuertes contrastes de luces y sombras que acentúan el dramatismo del tema y, en particular, de las escenas del infierno (a la derecha del espectador).

  • El color es, junto con la luz, el elemento esencial del mosaico bizantino, ya que se dirige más a los sentidos que a la razón, buscando sumergir al espectador en un estado de admiración emocional.

  • El espectador, viendo dónde conducen las acciones desmesuradas y la desobediencia a los dioses, saldría decidido a vivir bien, a purificar su alma.

  • El mundo real y el imaginario se funden en un espacio continuo que permite transitar de uno a otro: la realidad del espectador continúa en la del cuadro; y dentro de este, el paisaje exterior rompe el obstáculo del cristal y lo convierte en vehículo para penetrar en el interior.

  • El niño que está de pie no lleva calzado y el que está de espaldas al espectador tiene muy desgastada la suela de los zapatos.

  • El performance en general no cuenta con la participación activa del espectador y está más próximo a la actividad teatral, aunque es más informal, pues carece de un argumento fijo y una representación estructurada.

  • El tratamiento de los motivos era clasicista, en composiciones muy dinámicas y espectaculares que trataban de aturdir al espectador, admirado ante la grandeza del comitente de la obra (la Iglesia o la monarquía).

  • El volumen de la figura se despliega y tiende a conquistar el espacio circundante con el brazo derecho, implicando al espectador.

  • En la mitad derecha se sitúan seis individuos vulgares, dos de los cuales miran al espectador con complicidad.

  • En cualquier caso, en este cuadro no representó a Baco del modo habitual, como un viejo gordo y alegre o como un joven de belleza idealizada, sino como un personaje vulgar, afeminado y con el rostro enrojecido por la ebriedad, que en una actitud típica del Barroco trata de implicar al espectador ofreciéndole una copa de vino.

  • En definitiva era un arte dirigido más a los sentidos que a la razón, pues pretendía la admiración del espectador ante la riqueza del color y los efectos de luz, en particular con el mosaico de fondo dorado, una de sus manifestaciones más genuinas.

  • En este cuadro el retratado es el enano del príncipe Baltasar Carlos, cuya expresión inspira en el espectador la ternura que sin duda debía de sentir hacia él el propio pintor.

  • En las jambas, a la derecha del espectador, apóstoles, y a la izquierda, profetas; unos y otros aparecen también en las jambas de las dos puertas laterales, en sus lados respectivos.

  • Es lo que se conoce como interactividad, el principal avance que las TIC han supuesto respecto a los medios de comunicación, en los que el espectador es un mero receptor de información.

  • Esta técnica recibe el nombre de trampantojo (término preferible al galicismo trompe l’oeil) y consiste, como su nombre indica, en engañar la vista del espectador haciéndole creer que no existe el muro y que lo representado en él es verdadero.

  • Estas son esculturas o entornos en los que el vídeo se incorpora como elemento constitutivo de la obra, a veces con una participación directa del espectador.

  • Este efecto se debe a que al acercarse, como el sonido se desplaza en la misma dirección que el coche, las ondas se comprimen y el espectador recibe más ondas por unidad de tiempo.

  • Este último, color cálido que psicológicamente se acerca al espectador, es el dominante en los ropajes de las dos figuras de la parte inferior central, que se destacan así sobre el fondo negro de las indumentarias de quienes asisten al entierro.

  • Estos últimos son los llamados neoimpresionistas, cuya técnica, también conocida como puntillismo o divisionismo, consistía en dividir las masas de color en puntos de colores puros yuxtapuestos a otros de colores complementarios, para que el espectador, al observarlos desde lejos, los mezclara en su retina.

  • Hay un detalle que resulta al menos curioso: entre los borrachos de la derecha, tres están en fila y adoptan posiciones y actitudes habituales en la representación del tema de la adoración de los Reyes Magos, mientras otros dos nos miran de frente con picardía y cierto aire de complicidad cómica, según la práctica barroca de implicar al espectador en el asunto del cuadro.

  • Las fuentes de luz representadas (la del fondo y la del supuesto tambor de la bóveda, en la parte superior) son secundarias e iluminarían al conjunto de personajes por detrás, por lo que sus efectos quedarían fuera de la percepción del espectador.

  • Las manos son demasiado grandes en relación con el resto del cuerpo y se distinguen en ellas, en especial en la derecha, todas las venas y tendones, como si con ello se pretendiese llamar la atención del espectador sobre la piedra oculta que dará la victoria.

  • Lo que sí pretendió fue establecer una relación con «Las Meninas» de Velázquez mediante algunos inequívocos detalles: se autorretrató a la izquierda y pintando de cara al espectador, colocó a la reina en la misma postura y posición que la infanta Margarita en el cuadro velazqueño, y tal vez simuló que todos miraban hacia un espejo, pero en este caso, al contrario que en «Las Meninas», situado frente a ellos, fuera del cuadro.

  • Mezclados con ellos aparecen también otros personajes antiguos y contemporáneos del pintor, incluido él mismo, que se autorretrata mirando hacia el espectador en la segunda figura por la derecha del grupo de abajo.

  • Múltiples puntos de vista, que obligan al espectador a moverse en torno a la escultura para apreciar sus diferentes aspectos.

  • Para que el mensaje sea claro, hay que elaborar la idea que se desea transmitir con sencillez y a través del lenguaje audiovisual, de tal manera que el espectador llegue a sus propias conclusiones.

  • Pero la gran aportación de Lisipo es la creación de formas abiertas, que obligan al espectador a rodear la estatua, rompiendo así con el principio del punto de vista único: como puede observarse, el juego de brazos, que avanzan y envuelven el espacio, crean en el espectador imágenes diferentes de la escultura, según se la contemple de frente, de perfil o de espaldas.

  • Por ello, toda la atención del espectador se dirige al extraordinario gesto, mezcla de amor y sufrimiento, con que observa el crucifijo que sostiene en su mano izquierda.

  • Se anotan como positivo (+) o negativo (−) según el espectador se sitúe en una posición dominante o elevada sobre el paisaje o en una situa ción inferior o de refugio respecto a él.

  • Se trata, por tanto, de un ejemplo característico del Barroco de implicar directamente al espectador en el asunto de la obra de arte.

  • Sin embargo, para provocar la emoción religiosa del espectador, el artista dispone de dos medios, cuyas características definen en lo esencial a las dos grandes escuelas escultóricas del siglo español: Resaltar los rasgos expresivos y dramáticos de la imagen representada para despertar sentimientos de compasión, recurso propio de la escuela castellana.

  • Su estilo es opuesto al de Berruguete, aunque persigue la misma finalidad de conmover emocionalmente al espectador.

  • Su objetivo era conmover emocionalmente al espectador.

  • Un ejemplo de este efecto son los diferentes sonidos que percibe un espectador de una carrera de coches.