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30 oraciones y frases con emperadores

Las oraciones con emperadores que te presentamos a continuación te ayudarán a entender cómo debes usar emperadores en una frase. Se trata de ejemplos con emperadores gramaticalmente correctos que fueron redactados por expertos. Para saber cómo usar emperadores en una frase, lee los ejemplos que te sugerimos e intenta crear una oración.
  • A partir del siglo tercero, a los aspirantes a emperadores les bastaba con la aclamación de su ejército; ya no esperaban el consentimiento del Senado ni del pueblo de Roma.

  • Además de emperador, tenía títulos como el de augusto príncipe Poco a poco, los emperadores fueron imponiendo sus decisiones sobre el Senado, que se limitó a confirmarlos en el cargo o a ratificar las decisiones imperiales.

  • Al final del siglo, el emperador Diocleciano intentó reformar el Imperio dividiéndolo en dos, el de Occidente y el de Oriente, y creó un sistema de gobierno compartido, la tetrarquía, en el que gobernaban simultáneamente dos emperadores en Oriente y dos más en Occidente.

  • Algunos emperadores se consideraban incluso descendientes de ciertos dioses, como Octavio Augusto, que decía ser descendiente de Venus.

  • Carlos V, el hombre más poderoso de su tiempo, aparece como héroe defensor de la cristiandad, con la mirada dirigida al frente y dispuesto a cumplir con su elevada misión, en un retrato ecuestre que le asimilaba a los grandes emperadores de la Antigüedad.

  • De esta forma quedaba patente la estrecha vinculación existente en el Imperio Bizantino entre el poder espiritual de la Iglesia y el político de los emperadores, que afirmaban serlo «por la gracia de Dios» y se consideraban iguales a los apóstoles y representantes de Dios en la tierra.

  • Después de Augusto, la gran mayoría de los emperadores recibieron el título honorífico de Augusto y fueron divinizados, ahora sí, casi siempre en vida.

  • Durante el Alto Imperio, el calendario anual de fiestas llegó a superar los ciento ochenta días, entre fiestas religiosas y celebraciones organizadas por emperadores y magistrados.

  • Durante el siglo era el ejército quien imponía o destituía a los emperadores.

  • El retrato ecuestre era una forma convencional de representar a emperadores y monarcas, tanto en pintura como en escultura (recuérdese el de Marco Aurelio, en la antigua Roma, o los del Renacimiento), y la posición del caballo en corveta, con las patas delanteras en alto, manifestaba la destreza del jinete y el dominio sobre el animal, y simbolizaba la capacidad de mando de reyes y herederos.

  • En cuanto a las instituciones republicanas (comicios, Senado, magistraturas), se mantuvieron, pero su poder se fue reduciendo progresivamente, en la medida en que aumentaba el de los emperadores.

  • En cuanto a los clientes, los principales fueron los emperadores y la poderosa Iglesia, lo que explica el carácter majestuoso, suntuario y propagandístico de este arte.

  • En torno a los emperadores surgieron una corte y una clase media acomodada, contrapuesta a una plebe que a menudo vivía en condiciones miserables.

  • Este sistema consistía en dividir la administración del Imperio entre dos emperadores, quienes, a su vez, estaban asistidos, cada uno, por un césar.

  • La más destacada fue su diálogo Sobre la potestad de los emperadores y los papas .

  • La mayor parte de sus esculturas y relieves es una reutilización procedente de obras de emperadores del siglo (Trajano, Adriano y Marco Aurelio), lo que ejemplifica la crisis que atravesaba el Bajo Imperio, al tiempo que dificulta la interpretación de su programa iconográfico.

  • La novedad de su mensaje y la fi delidad que exigían los emperadores —pontí fi ces máximos de la religión pagana—, entraban en contradicción con el cristianismo.

  • Lleva barba, según la moda que se impone entre los emperadores desde Adriano (principios del siglo II), viste manto de soldado sobre túnica con cinturón, y extiende el brazo derecho en actitud de saludo.

  • Los emperadores sucesivos reforzaron el culto imperial y lo difundieron por todo el Imperio.

  • Los nuevos clientes del arte eran los emperadores –Constantino, el primero de ellos– y las familias más aristocráticas de la sociedad romana, de las que procedía también el alto clero.

  • Los romanos contaban los años, en los documentos oficiales, según los cónsules o los emperadores de cada año.

  • Marca en él el nombre de los emperadores más importantes.

  • Mérida se convirtió en la capital de la Lusitania, una de las tres provincias en las que se dividió la Hispania romana en el siglo a. C. Con la llegada al poder de Trajano y Adriano, emperadores hispanos, la ciudad prosperó en distintos ámbitos.

  • Mientras Constantinopla y la parte oriental del Imperio mantuvieron la estabilidad y prosperaron mil años más, la parte occidental comenzó a fragmentarse y a decaer económicamente por culpa de la debilidad de los emperadores y de la presión exterior de las tribus germánicas.

  • Muchos emperadores fueron divinizados al morir, de modo que el Senado los reconocía como dioses.

  • No obstante, Hispania fue uno de los territorios más romanizados, cuna de dos grandes emperadores (Trajano y Adriano) y de famosos filósofos y escritores (Séneca, Marcial, Quintiliano).

  • Se sucedieron seis emperadores en solo quince años y fueron meros títeres de los intereses rador Rómulo Augústulo fue depuesto por el rey germánico Odoacro, jefe de los hérulos, quien se proclamó rey de Italia.

  • Su supremacía sobre la Iglesia o «cesaropapismo» (Justiniano se autodenominaba «archisacerdote») se traducía en que el poder político quedaba sacralizado y la Iglesia aparecía dirigida, protegida y apoyada por los emperadores.

  • Suetonio, carente de profundidad, se suele limitar a recoger datos, curiosidades y chismorreos sobre los emperadores.

  • Tácito es pesimista sobre el comportamiento humano: las multitudes les provocan miedo y desprecio, a la vez que, en general, ve egoístas e hipócritas a las clases dirigentes, incluidos los emperadores.