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21 oraciones y frases con dudar

Las oraciones con dudar que te presentamos a continuación te ayudarán a entender cómo debes usar dudar en una frase. Se trata de ejemplos con dudar gramaticalmente correctos que fueron redactados por expertos. Para saber cómo usar dudar en una frase, lee los ejemplos que te sugerimos e intenta crear una oración.
  • «[…] examinando con atención lo que era y viendo que podía fingir que no tenía cuerpo alguno y que no había mundo ni lugar en que me encontrase, pero que no por esto podía fingir que yo no fuese, y que al contrario, por lo mismo que pensaba en dudar de la verdad de las demás cosas se seguía muy evidente y ciertamente que yo era; mientras que si solo hubiese dejado de pensar, aunque fuera verdadero todo el resto de lo que (alguna vez) hubiera imaginado, no tenía ninguna razón para creer que yo hubiese existido; conocí por esto que yo era una sustancia cuya esencia íntegra o naturaleza solo consiste en pensar y que para ser no necesita ningún lugar ni depender de ninguna cosa material».

  • Al mismo tiempo, esta duda es universal —ya que se extiende a todo conocimiento o creencia— y es voluntaria —porque supone una actitud consciente y deliberada—. Descartes juzgó que existían diversos motivos para dudar: D A veces, los sentidos proporcionan un conocimiento confuso y engañoso.

  • Aun en el caso de que todos mis pensamientos fueran erróneos, no cabe dudar de que exista un yo que formula esos pensamientos.

  • Da una razón que permita dudar de que la declaración hecha por los científicos que trabajan para la empresa confirme la afirmación del propietario.

  • El fi lósofo señaló que pensar es entender, a fi rmar, dudar, querer, sentir, etc. Por lo tanto, es toda actividad que sucede en nuestro interior y que nosotros mismos podemos percibir.

  • En efecto, puedo poner en duda todos los juicios, pero no mi existencia, que constituye el presupuesto incluso de la duda: no podría dudar si no existiera.

  • Esto no significa que no podamos estar seguros de nada, como defiende el escepticismo, pero nos obliga a revisar las respuestas que tenemos para determinar si hacen justicia a la realidad o no. Dudar quiere decir, pues, someter a crítica lo que sabemos o creemos saber con vistas a avanzar en el conocimiento y a profundizar en lo ya conocido.

  • Frente a la actitud cartesiana, según la cual el hombre debe dudar si pretende alcanzar un saber cientí fi co seguro, Gadamer a fi rma que la existencia humana está inmersa en un contexto —lingüístico, histórico y cultural— del que no se puede desprender.

  • Fue una guerra de Liberación, porque lo que estaba en juego era nuestra independencia como nación; ¿es que alguien puede dudar que si no nos lanzamos a la guerra o si la hubiéramos perdido, España no sería desde entonces un país comunista?; ¿y acaso los países comunistas tienen independencia política?

  • La duda metódica Descartes consideró que, para afrontar con éxito la búsqueda de la certeza absoluta, era necesario dudar de todo.

  • La primera certeza: la existencia del yo Llegados a este punto, el fi lósofo cayó en la cuenta de que, cuando se duda de todo, surge una verdad de la que es imposible dudar: la existencia de un yo que duda.

  • Ni es posible dudar ni discrepar sino sobre lo mismo.

  • Para demostrar la existencia de la verdad, frente al escepticismo, san Agustín halló una certeza primaria de la que era imposible dudar: la propia existencia.

  • Para él, el hecho de no estar nunca convencidos de nuestras opiniones, dudar siempre, es señal de sabiduría.

  • Podría dudar de la existencia del mundo que me rodea, pero es incuestionable que existe un yo que piensa y que duda sobre ese mundo; Descartes lo expresó con su famoso «pienso, luego existo».

  • San Agustín demostró que no se puede dudar de todo, pues siempre Si fallor, sum agustiniano anticipó, en cierto modo, el Cogito, ergo sum cartesiano.

  • Si esto ocurre, ¿podemos dudar, recordando que nacen muchos más individuos de los que acaso pueden sobrevivir, que los individuos que tienen más ventaja, por ligera que sea, sobre otros tendrán más probabilidades de sobrevivir y reproducir su especie?

  • Siempre que no dudemos por dudar y que no cuestionemos lo incuestionable, la duda presta un gran servicio al saber.

  • Sin embargo, los receptores de las expresiones pueden dudar de esas pretensiones e iniciar discursos, que son procesos en los que los participantes tienen que defender de forma argumentada sus pretensiones de validez.

  • Su posible existencia es el motivo más poderoso para dudar, pues afectaría, incluso, a nuestros razonamientos matemáticos.

  • Y como lo necesario no tiene alternativa posible, la metafísica no puede dudar ni equivocarse sobre la índole del ente: es un saber evidente.