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48 oraciones y frases con certeza

Las oraciones con certeza que te presentamos a continuación te ayudarán a entender cómo debes usar certeza en una frase. Se trata de ejemplos con certeza gramaticalmente correctos que fueron redactados por expertos. Para saber cómo usar certeza en una frase, lee los ejemplos que te sugerimos e intenta crear una oración.
  • A Ahora bien, ¿cómo podemos saber con certeza que somos un compuesto de alma y cuerpo, y que no somos solo nuestra alma?

  • Al mismo tiempo, se señala que, cuando nuestro conocimiento se apoya en la relación de causalidad, nos formamos una opinión o creencia, pero no una certeza racional, como opinaban los filósofos anteriores.

  • Así pues, Dios es la garantía por la que podemos saber con certeza que existen unas sustancias corpóreas, que causan en nosotros ideas sobre ellas.

  • Clasificaremos los estados de la mente respecto a la verdad atendiendo al grado de asentimiento a lo dicho en el juicio: La certeza es el estado de la mente en que se asiente con la máxima fuerza a una proposición verdadera.

  • Cogito (Yo pienso): primera evidencia o certeza que supera cualquier posible motivo de duda.

  • Como sentenció Descartes con su locución «pienso, luego existo», solo puedo conocer con certeza que hay un yo, un pensamiento que piensa.

  • Como tal conexión se considera subjetiva, los enunciados de las ciencias físicas son objeto de creencia, pero no de certeza y, por tanto, las predicciones cientí fi cas solo pueden anticipar el futuro con mayor o menor probabilidad.

  • Con toda certeza esta respuesta no es producto simplemente del antropocentrismo propio de la especie humana, sino que, desde la aparición del hombre, los cam bios sufridos por la Tierra han sido realmente importantes.

  • Defendían que, si no es posible saber nada con certeza, todavía se puede conocer menos la causa última de las cosas.

  • Dos años después, el matemático G. Salet publicó El azar y la certeza, en el que calculaba la probabilidad de la propuesta de Monod y llegaba a la conclusión de que la selección natural y las mutaciones actuando al azar no son suficientes para explicar la macroevolución, es decir, la evolución que origina nuevos taxones de nivel superior al género.

  • Duda: ausencia de certeza en el conocimiento de algo; implica la suspensión del juicio acerca de lo conocido, de manera que no es posible afirmarlo ni negarlo.

  • En conclusión, Hume consideró que no podemos salir del ámbito de nuestra experiencia sensible y que no podemos saber con certeza si existen cosas distintas de nuestras ideas.

  • En el caso de las leyes científicas, creemos en ellas porque la inducción y la causalidad las hacen probables, pero no nos aportan certeza absoluta.

  • En el pensamiento cartesiano, la certeza no se distingue de la verdad.

  • En esos casos no teníamos verdadera certeza, porque lo que nos movía a dar nuestro asentimiento era nuestra voluntad y no un fundamento objetivo.

  • En esta regla se aplica la deducción, segunda operación de la mente, que consiste en cualquier derivación necesaria de una idea a partir de otra que conocemos con certeza.

  • En la última parte del Ensayo sobre el entendimiento humano, diferenció tres grados de conocimiento y de certeza.

  • Entre ellas destacan los llamados bastones de mando, aunque no hay certeza ninguna de que lo fueran realmente, con grabados de animales, como caballos, cabras o ciervos.

  • Es evidente que nadie puede responder con certeza a otra sencilla pregunta: «¿qué va a ser de mí?».

  • Esa seguridad que sentíamos era una mera certeza subjetiva.

  • Esta Revelación ayuda a la razón a conocer el plan divino sobre el matrimonio sin dificultad, con una certeza firme y sin mezcla de error.

  • La metafísica es la ciencia de los primeros principios La capacidad humana de alcanzar la verdad y hacer ciencia estriba, pues, en que conocemos la realidad con certeza.

  • La certeza moral ya no requiere la evidencia exigida para la certeza del conocimiento teórico, pues no se funda en la inteligencia, sino en la decisión libre de la voluntad.

  • La certeza de la muerte nos desestabiliza tanto, que la gran mayoría de las personas ha optado por no pensar en ella.

  • La certeza en sentido propio solo tiene un fundamento: la evidencia.

  • La duda metódica Descartes consideró que, para afrontar con éxito la búsqueda de la certeza absoluta, era necesario dudar de todo.

  • La fe implica un asentimiento firme y seguro a lo juzgado (lo que asemeja la fe a la certeza), pero no es el objeto el que mueve a la inteligencia a asentir, sino la voluntad, movida, a su vez, por la au-toridad de otra persona.

  • La primera certeza: la existencia del yo Llegados a este punto, el fi lósofo cayó en la cuenta de que, cuando se duda de todo, surge una verdad de la que es imposible dudar: la existencia de un yo que duda.

  • La vocación cristiana se funda en la certeza de que Dios nos ha regalado la vida para hacer de ella algo valioso.

  • La vocación cristiana se funda en la certeza de que la vida no es posesión indiferente, sino que Dios nos la ha regalado para hacer algo valioso con ella.

  • Las fuentes griegas dan el nombre de Tartesos a un río –casi con total certeza el Guadalquivir–, a un extenso territorio situado al sur de la Península, y a una ciudad que, si existió, no ha sido hasta el momento localizada.

  • Nadie sabía con certeza si la superficie de la Luna soportaría el peso de un astronauta, ni menos aún el de una nave espacial.

  • No es posible distinguir con absoluta certeza entre la vigilia y el sueño, pues podría ocurrir que estuviésemos soñando cuando nos creemos despiertos, y despiertos cuando soñamos.

  • No obstante, mientras que para Platón las ideas existían separadas del Demiurgo y eran superiores a él, Agustín sostiene que las ideas se encuentran en la mente divina, no se distinguen de Dios, son fuente del ser de las cosas y de la verdad, y son fundamento de la certeza y de la ciencia.

  • Para demostrar la existencia de la verdad, frente al escepticismo, san Agustín halló una certeza primaria de la que era imposible dudar: la propia existencia.

  • Para ellos, lo primero era la fe, que ofrecía certeza sobre las verdades reveladas por Dios, muchas de las cuales sobrepasan el conocimiento racional.

  • Pero de la intuición a la certeza hay un gran paso y hasta el momento no se había podido demostrar que esas manchas fueran de agua líquida [...].

  • Por hallarse más alejados del primer principio, son más difíciles de conocer con certeza por parte de la razón humana.

  • Por otro lado, resultaría inhabitable un mundo en el que tuviéramos que tener certeza absoluta de todo: solo el maniático pretende la certeza pura.

  • Puesto que el método matemático confería una fi rme certeza a la nueva ciencia, parecía conveniente aplicarlo a todos los ámbitos del saber.

  • Re fl exionando sobre la primera certeza, Descartes se dio cuenta de que poseía una idea de Dios.

  • Se diferencia de este en que es un conocimiento algo confuso, pues cuando abstraemos no podemos saber con certeza si aquellas cosas que pensamos existen o no existen fuera de nuestra mente.

  • Selecciona dos y describe un procedimiento basado en el método científico que te permita comprobar su certeza o falta de certeza.

  • Siguiendo las reglas del método, Descartes llegó a la conclusión de que hay tres ideas claras y distintas que podemos aceptar con certeza: idea de yo, de Dios y de mundo.

  • Sin embargo, solo por la fe alcanzamos la certeza de que tal fin está a nuestro alcance.

  • Sostiene que la realidad puede conocerse con certeza.

  • Tras descubrir la existencia del «yo pienso» como primera verdad indudable, fi el a su método, Descartes parte de esta primera certeza para demostrar la existencia de la realidad exterior a la mente.

  • Una vez alcanzada la certeza absoluta del «yo pienso», Descartes se preguntó «¿quién soy yo?».