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10 oraciones y frases con bienaventuranza

Las oraciones con bienaventuranza que te presentamos a continuación te ayudarán a entender cómo debes usar bienaventuranza en una frase. Se trata de ejemplos con bienaventuranza gramaticalmente correctos que fueron redactados por expertos. Para saber cómo usar bienaventuranza en una frase, lee los ejemplos que te sugerimos e intenta crear una oración.
  • Con ellas, Dios nos llama a su propia Bienaventuranza y anuncia de un modo sublime el nuevo Reino que inaugura Jesús.

  • De este modo, se adquieren los modos de actuar —las virtudes humanas y teologales—, con cuya ayuda es posible alcanzar la Bienaventuranza.

  • Distinguió entre fin último en cuanto a su objeto o contenido, que es Dios mismo, y fin último en cuanto a su posesión, que es la Bienaventuranza o felicidad.

  • Esta Bienaventuranza se refiere, por tanto, a las personas que no pactan con la mediocridad, las que se duelen por el poder del mal en el mundo y se ponen del lado de Dios, que es amor.

  • Gracias a su resurrección, su amor infinito vence definitivamente el poder de la muerte, que nos oprime, y promete la Bienaventuranza eterna a aquellos que lo sigan.

  • La Bienaventuranza perfecta y verdadera es un fi n sobrenatural, que excede a las fuerzas naturales del hombre y está reservada para después de la muerte.

  • La Iglesia, siguiendo fielmente la Revelación de Jesucristo, ha enseñado siempre que el ser humano quedará completamente saciado al contemplar a Dios en la Bienaventuranza eterna.

  • La ley eterna y la ley natural El medio con que cuenta el ser humano para llegar a la Bienaventuranza son sus actos libres, auxiliados de unos principios, que son las virtudes, la ley y la gracia.

  • Obviamente, santo Tomás distinguía entre el fi n propio del Estado —que solo puede proporcionar una Bienaventuranza imperfecta— y el de la Iglesia —en el cual se encuentran los medios para la Bienaventuranza perfecta y sobrenatural—. Asimismo, meditó sobre las relaciones entre la Iglesia y el Estado, tema habitual en el pensamiento político de su época.

  • Pero, en cambio, ofrece la verdadera Bienaventuranza.