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25 oraciones y frases con anarquistas

Las oraciones con anarquistas que te presentamos a continuación te ayudarán a entender cómo debes usar anarquistas en una frase. Se trata de ejemplos con anarquistas gramaticalmente correctos que fueron redactados por expertos. Para saber cómo usar anarquistas en una frase, lee los ejemplos que te sugerimos e intenta crear una oración.
  • Agitaciones anarquistas: sucesos de Casas Viejas Octubre.

  • Así se sucedieron las agitaciones anarquistas, tanto rurales como urbanas, ante las cuales la República respondió en general con dureza.

  • Comenzaba así la escisión del movimiento obrero español entre socialistas y anarquistas .

  • De este modo, el último enfrentamiento se produjo en las calles de Madrid entre socialistas y anarquistas, por un lado, y comunis- tas defensores del gobierno republicano, por otro.

  • El movimiento obrero, aunque dividido entre marxistas y anarquistas, se fortalecía numérica e ideológicamente y adquiría un protagonismo social creciente, en un proceso de lucha constante por la conquista de derechos y unas mejores condiciones de vida de los trabajadores.

  • El único lugar en que triunfó la insurrección fue Asturias, donde se había fi rmado un pacto de alianza regional –la Alianza Obrera – entre socialistas, anarquistas y comunistas, con el fi n de «socializar los medios de producción» en un movimiento revolucionario conjunto.

  • En Cataluña, desde el comienzo de la guerra, coexistían en la práctica dos centros de poder: a La Generalitat, el legítimo gobierno autonómico, presidido por Companys, de Esquerra Republicana, y que integraba a catalanistas de izquierda, comunistas y anarquistas.

  • En consecuencia, se con fi guró el Frente Popular, que agrupaba a toda la izquierda: desde los republicanos de Manuel Azaña hasta los comunistas, con el apoyo incluso de los anarquistas.

  • En cualquier caso, la abstención de los anarquistas y el desencanto de ciertos sectores populares restaron votos a la izquierda, y la agrupación de la derecha evitó la dispersión de sus votos.

  • En la capital, a principios de marzo, el coronel Casado, apoyado por la mayor parte de los socialistas y anarquistas, se rebeló contra el gobierno de la República –partidario de resistir hasta el fi nal– e intentó, también inútilmente, negociar la paz con Franco.

  • En lo sucesivo los anarquistas de Bakunin reivindicarían ser los legítimos continuadores de la AIT, a la que con el tiempo se conocería como Primera Internacional o Internacional Anarquista.

  • En septiembre se constituyó un nuevo gobierno presidido por el socialista Largo Caballero en cuya composición había por republicanos, socialistas, comunistas y un nacionalista vasco, a los que se incorporaron dos meses después cuatro ministros anarquistas.

  • Ideologías liberales, socialistas y anarquistas favorecieron la aparición de las revoluciones burguesas.

  • La fricción entre anarquistas y marxistas se debía a dos diferencias fundamentales: una de objetivos, ya que los anarquistas pretendían la abolición del Estado, y los marxistas su conquista por parte de los trabajadores; y otra de estrategia, pues los anarquistas, al contrario que los marxistas, rechazaban la creación de partidos obreros y la participación en el sistema político (elecciones, gobiernos, etc.), al que despreciaban por burgués.

  • La movilización de reservistas agudizó el clima de tensión social: socialistas y anarquistas convocaron la huelga general y el gobierno respondió deteniendo a los cabecillas socialistas y prohibiendo su prensa.

  • La oposición popular: los anarquistas Los anarquistas declararon a la República, como a cualquier otra forma de Estado, enemiga de la clase obrera.

  • Los anarquistas –no por ley, pero sí en la práctica– fueron condenados a la clandestinidad y su organización quedó desarticulada.

  • Los anarquistas rechazaban toda acción política por vía parlamentaria, pero además, dentro de sus fi las, empezó a ganar adeptos, tanto entre los campesinos como entre los obreros, la táctica propuesta por Kropotkin, partidario de la violencia terrorista o « propaganda por el hecho» .

  • Por otra parte, en sintonía con la división del movimiento obrero internacional, en España se fueron con fi gurando las organizaciones socialistas y anarquistas por separado.

  • Por otra parte, la experiencia de la Semana trágica hizo ver a los anarquistas la necesidad de una organización sindical propia, si pretendían combatir con mayor e fi cacia al poder del Estado y a la patronal.

  • Sin embargo, la implantación del sindicalismo católico, apolítico e interclasista, fue siempre mucho menor que la de los sindicatos de clase (anarquistas y socialistas).

  • Sin embargo, como contrapartida, irrumpió la cuestión social y adquirieron protagonismo los movimientos anarquistas y socialistas.

  • Sin embargo, también en este sector la mala organización de los anarquistas en sus experimentos colectivistas, sobre todo en Aragón, provocó graves problemas en el abastecimiento de alimentos a las ciudades.

  • También fue importante la pasividad de socialistas y anarquistas, indiferentes ante la caída del viejo régimen.

  • Tanto los sectores populares más radicales –los anarquistas principalmente, a veces secundados también por los comunis- tas– como la oposición conservadora –la derecha, la Iglesia y un sector del ejército– contribuyeron desde diferentes ámbitos a obstaculizar de manera sistemática la labor del gobierno.